Pilotos a prueba de fuego

Pilotos a prueba de fuego

El automovilismo se caracteriza por ser un deporte apasionante y que llena de adrenalina tanto a los espectadores como a los mismos pilotos. Presenciar a los monoplazas de última tecnología correr a grandes velocidades es todo un espectáculo y es increíble ver cómo los valientes conductores controlan sus autos a velocidades de más de 300 km por hora. Al ser ésta una disciplina de alta intensidad y en donde los riesgos de accidente son muy elevados, se implementan constantemente lineamientos en materia de seguridad. Con el paso del tiempo los avances tecnológicos han aportado mejoras en los monoplazas así como en la vestimenta que utilizan los pilotos para evitar quemaduras si sucede algún percance.

En 1975 la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) pidió como requisito que los pilotos usaran de manera obligatoria trajes o monos resistentes al fuego. Antes de que esta regulación entrara en vigor, los conductores usaban trajes de algodón; sus pantalones eran de lona y las camisetas de algodón de manga corta. Si ninguna protección contra el fuego, muchos pilotos perdían la vida a causa de las severas quemaduras.

Otra de las exigencias que impuso la FIA era que el traje debe resistir hasta 11 segundos bajo las llamas y a una temperatura de aproximadamente 800 grados. Esto para evitar que el piloto sufra quemaduras tanto de primer como de segundo grado y la temperatura dentro del traje no debe superar los 41 grados centígrados. Los 11 segundos se establecieron de ese modo considerando que es el tiempo en que tarda en salir el piloto de su vehículo o en su caso para que lleguen las asistencias correspondientes.

A mediados de los años 70 se comenzó a implementar el Nómex, un material que revolucionaría los monos y que cumple con las normas de seguridad. Este innovador material es resistente al fuego, es ligero  y transpirable, lo que evita la deshidratación de los pilotos.

 Los trajes están fabricados con tres o cuatro capas de Nómex, las costuras y cierres también tienen que ser ignífugos así como todos los parches de los patrocinadores. Un  requisito importante es que  debe contar con dos agarraderas resistentes en la parte de los hombros, para que en caso de accidente y el piloto no pueda salir por cuenta propia, sea agarrado para sacarlo del auto. Debajo del traje llevan ropa interior de cuerpo completo del mismo material complementado por una balaclava que cubre  toda la cabeza dejando los ojos libres.

Las manos y pies también tienen que estar protegidos. Los guantes también son fabricados con Nómex y en la palma se les coloca gamuza para mejorar tanto la sensibilidad como el agarre al conducir. Los zapatos están hechos de piel pero son tratados con diversos químicos para resistir el fuego, la suela de hule es delgada para permitir también la sensibilidad que se necesita al  frenar y acelerar.

Detrás de estos trajes hay grandes avances tecnológicos y grandes inversiones. De acuerdo con una investigación de la revista Forbes, un traje completo de las marcas reconocidas puede costar hasta 2 mil dólares, los zapatos 400 dólares  y la ropa interior 500 dólares.

En un deporte de alto riesgo como lo es el automovilismo, se tiene que hacer uso de la tecnología y desarrollar nuevas alternativas para hacer esta disciplina cada día más segura, tanto para los participantes como para los aficionados. Por lo pronto, con este nuevo material se han reducido los índices de pilotos quemados.

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